Fertilidad. y . Requerimientos.. Nutritivos
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R e s p u e s t a . a l . A g r e g a d o . d e . B o r o (B) Girasol

 

Diagnóstico de la Fertilidad Física y Química

 

En ciertos casos, un mejoramiento de la fertilidad química no se traduce en incrementos en los rendimientos, debido a restricciones en la fertilidad física de los suelos, factor a menudo no tenido en cuenta en los diagnósticos de fertilidad tradicionales. Por lo tanto, evaluar problemas físicos tales como encostramientos superficiales, problemas de compactación, problemas de drenaje, erosión hídrica / eólica, etc, puede mejorar el entendimiento del sistema y llevar a aumentos en la productividad del campo. Estas pautas se mejoran desde el punto de vista del manejo y conservación del suelo, mediante prácticas agronómicas adecuadas.

Cada cultivo posee sus requerimientos, y estos se refieren no sólo a entregar la cantidad de nutrientes necesarios sino también a un adecuado balance entre ellos. Asimismo, existen procesos que regulan la respuesta a la fertilización, por lo que creemos que la tecnología de aplicación y el tipo de fertilizante son factores clave en la generación del rendimiento de cultivos y pasturas. Como dice un viejo refrán agronómico “plantas sanas rinden más y se enferman menos".

Reducir gastos innecesarios en fertilizantes por dosis mal calculadas y también reducir el efecto de la contaminación del recurso suelo y agua son principios fundamentales de una roducción agropecuaria eficiente y sustentable.

El equipo técnico de Agrigro Servicios. acompañará a la empresa y al productor en la toma de decisiones en la estrategia de fertilización más adecuada, enmarcada para cada caso particular de producción

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Requerimientos .. y .. Fertilización.. de .. Cultivos
(Por Ing.Agr. Ignacio A. Ciampitti)

Nutriente

SOJA

MAIZ

TRIGO

Requerimientos

Índice Cosecha

Requerimientos

Índice Cosecha

Requerimientos

Índice Cosecha

Nitrógeno

80

0,75

22

0,66

30

0,66

Fósforo

8

0,83

4

0,75

5

0,75

Potasio

33

0,59

19

0,21

19

0,17

Azufre

7

0,80

4

0,45

4,5

0,25

Calcio

9

0,30

3

0,07

3

0,14

Magnesio

7

0,66

3

0,27

3

0,50

Boro

0,025

 

0,02

0,25

0,025

 

Cobre

0,025

0,53

0,013

0,29

0,010

0,75

Zinc

0,182

0,44

0,053

0,50

0,052

0,44

Hierro

0,900

 

0,125

0,36

0,137

 

Manganeso

0,450

0,33

0,011

0,17

0,070

0,36

Tabla. Requerimientos en unidad de nutriente requerida por tonelada de grano producida e índice de cosecha para los cultivos de soja, maíz y trigo.

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N u t r i c i ó n.. N i t r o g e n a d a

 

 

S O J A

 

La soja, un cultivo proteico por excelencia, absorbe grandes cantidades de nitrógeno (N) para su normal crecimiento. La bibliografía menciona requerimientos que oscilan entre 60 y 80 kg N ha-1 (Andrade et al., 1996; EMBRAPA, 1993; Ferraris, 2001; García, 2000; González, 2000; Meissinger, 1984; Scheiner et al., 2000). La FBN es una adaptación de las plantas a una situación de carencia de N (Racca, 2002). La disponibilidad elevada de N en el suelo afecta drásticamente la FBN, disminuyéndola o anulándola (Racca y Collino, 2005). Por este motivo, la disponibilidad inicial de N inorgánico en el suelo y la capacidad para mineralizarlo durante la estación de crecimiento regulan la magnitud de la FBN. (Figura 11).

Figura 11: Relación entre el N proveniente de la FBN y la disponibilidad inicial de nitratos en suelo (Herridge et al, 2001).

 

 

 

 

 

 

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T R I G O

 

La incorporación del fertilizante nitrogenado junto con la semilla puede producir pérdidas de plantas por fitotoxicidad debido a la emisión de vapores de NH3, el aumento de la presión osmótica y cambios en el pH del suelo. El grado de fitotoxicidad depende del tipo de fertilizante, la humedad del suelo y los contenidos de arcilla y materia orgánica (Gudelj et al., 2001).

Respecto al momento de aplicación, los requerimientos de N son mayores a partir del fin de macollaje (Abbate et al., 1994), por lo que el nutriente debe estar disponible para ser absorbido por el cultivo en ese momento. Los resultados de las evaluaciones de distintos momentos de aplicación difieren según la zona. En el norte, oeste y sudeste de Buenos Aires, las aplicaciones a la siembra han resultado en una eficiencia de uso del N mayor o igual que la de las aplicaciones al macollaje (Baumer, 1996; García et al., 1998; Díaz Zorita, 2000); en el sudoeste de Buenos Aires, Ron y Loewy (2000) reportaron mayores eficiencias de uso de N con aplicaciones divididas (siembra y macollaje); y en el norte de la Región Pampeana no se han observado diferencias entre las aplicaciones a la siembra y al macollaje (Gambaudo y Fontanetto, 1996; Melchiori y Paparotti, 1996). Sin embargo, cuando se utilicen mayores dosis de N, para cultivos de rendimientos superiores a los evaluados en estas experiencias, debería considerarse la aplicación dividida de N.

 

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M A I Z

 

La demanda de N del cultivo de maíz aumenta marcadamente a partir del estado de 5-6 hojas desarrolladas (30-50 días después de la emergencia). Por esta razón, la aplicación en este estado del cultivo o inmediatamente previa ha sido reportada como la de mayor eficiencia de uso de N. La eficiencia de las aplicaciones tempranas (siembra o pre-siembra) depende de 1) la cantidad y frecuencia de precipitaciones entre la aplicación y la absorción de N del cultivo que pueden originar perdidas por lavado y/o desnitrificación y 2) la inmovilización microbiana que depende principalmente de la cantidad de residuos.

En general, los métodos de diagnóstico para la fertilización nitrogenada pretenden predecir la probabilidad de respuesta a partir de la disponibilidad de N en suelo y/o en planta y el requerimiento previsto para un determinado nivel de rendimiento. Los métodos desarrollados para el cultivo de maíz incluyen el análisis de suelo en pre-siembra y al estado de 5-6 hojas de desarrollo del cultivo, y el análisis de planta en estadios tempranos y avanzados de desarrollo. A continuación se desarrollan algunos de los mencionados:

  • Disponibilidad de N-NO3- en pre-siembra. Se utiliza en modelos predictivos en algunas zonas de EE.UU. y de la Región Pampeana (Senigagliesi et al., 1984; Barberis et al., 1985; Gambaudo y Fontanetto, 1996). Sin embargo, esta determinación no parece ser adecuada para la zona del sudeste bonaerense.
  • Análisis de N-NO3- a 0-30 cm de profundidad al estado de 5-6 hojas desarrolladas (pre-escardillo). Melchiori et al. (1996) encontraron niveles críticos de 17.4 ppm de N-NO3- en pre-escardillada a la profundidad de 0-40 cm para suelos de Entre Ríos. En el sudeste bonaerense, los resultados obtenidos muestran que, en general, se pueden esperar respuestas a la aplicación de N si el nivel de N-NO3- es menor de 15-20 ppm, siendo el límite inferior para cultivos en secano y el superior para cultivos bajo riego.

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G I R A S O L

 

 

Los requerimientos medios son de 40-45 kg de nitrógeno por tonelada de grano producida. Las dosis asociadas a los máximos rendimientos varían entre 40 y 120 kg de N/ha. Niveles excesivos inducen a pérdidas de rendimiento al predisponer el cultivo a enfermedades (Verticillum, Sclerotinia, etc.), a retardos en la maduración, a disminuciones excesivas en el contenido de materia grasa, a quebrados del tallo, al vuelco, etc.

Los nitratos acumulados hasta la siembra en los 30- 50 cm superficiales son un buen indicador de la disponibilidad de nitrógeno para el cultivo. Estudios desarrollados en el sudeste bonaerense muestran que las respuestas a la fertilización no son significativas en suelos con más de 50 kg de N/ha en los primeros 60 cm. 

El nitrógeno es el elemento que con mayor frecuencia y magnitud limita la normal producción de semilla en la región de la pampa arenosa. Aplicaciones de 40 u 80 kg/ha de N muestran eficiencias de 2,7 o 3,4 kg de aceite/kg de N aplicado, respectivamente (Figura). En general la fertilización nitrogenada se realiza empleando urea esparcida sobre los cultivos (“al voleo”) en estadios de V6 a V10.

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R e s p u e s t a . a l . A g r e g a d o . d e . F ó s f o r o (P)

 

 

S O J A

 

La Soja presenta un comportamiento muy peculiar desde el punto de vista nutricional. Si bien es capaz mantener rendimientos relativamente altos en condiciones de baja fertilidad, por otra parte presenta mayores requerimientos de nutrientes por tonelada de grano cosechado que los demás cultivos extensivos sembrados en la región pampeana (García, 2000).

El P es un nutriente poco móvil, y se cuenta con una metodología precisa para su cuantificación en suelos neutros a ligeramente ácidos como el método Bray y Kurtz N°1 (Bray y Kurtz, 1945). Para la región del centro-norte de Buenos Aires y sur de Santa Fe, se ha determinado que la respuesta comienza a incrementarse cuando la disponibilidad de P en la capa superficial del suelo (0-20 cm) se reduce por debajo de 13 ppm. De este modo, el nivel crítico sería de 12 ppm de P, donde es esperable obtener una respuesta del orden de los 200 kg ha-1, que permitiría pagar el costo de 20 kg ha-1 de P, dosis con la que fueron fertilizados los ensayos que originaron estos umbrales. Si se hace una división por Tipo de suelo, se observa que la respuesta fue ligeramente superior en suelos Hapludoles franco-arenosos respecto de los Argiudoles francos o franco-limosos. Esto se debería a la menor capacidad de los suelos Hapludoles para liberar fosfatos ante la demanda del cultivo en una situación de baja disponibilidad del nutriente en el suelo.

Sobre la base de lo expuesto, en la Figura 5 se plantea un sistema de recomendación a partir del análisis en capa superficial de suelo. La dosis elegida y la decisión de fertilizar en suelos bien provistos dependerá de que el productor adopte una filosofía de suficiencia o reposición, y de la propiedad del lote o la probabilidad de permanecer en la explotación del lote en caso de tratarse de campo alquilado.

 

Figura 5: Esquema de decisión para la ferilización fosforada del cultivo de soja, en base a la disponibilidad del nutriente, la tenencia de la tierra y la filosofía de fertilización utilizada por el productor.

 

 

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T R I G O

 

 

Un aspecto importante para el manejo del P es la posibilidad de manejar la "fertilización de la rotación o del suelo" y no solamente la "fertilización del cultivo". Estudios realizados en el sudeste, sudoeste y centro de Buenos Aires, centro-este de Santa Fe, y oeste de Entre Ríos indican una alta residualidad y baja capacidad de fijación del P aplicado en suelos argiudoles (Ron y Loewy 1987; Vivas et al., 1993; Boschetti et al., 1996; Berardo y Grattone., 2000; L. Ventimiglia y col., com. personal).

En suelos con bajo nivel de P disponible o con dosis bajas de fertilización, la aplicación en bandas cerca de la semilla es más eficiente (Berardo et al., 1999). Investigaciones realizadas en Iowa (EEUU) indican que, bajo siembra directa, la aplicación anticipada de P al voleo puede resultar en respuestas similares a la aplicación en bandas a la siembra de maíz y soja (Mallarino, 2001). Baumer et al. (2000), en un suelo de Pergamino con P Bray de 9 ppm, reportan una mayor eficiencia de uso del P en bandas que al voleo, aunque la diferencia entre los métodos de aplicación se reduce cuando la aplicación al voleo se anticipa.

 

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M A I Z

 

La respuesta de los cultivos a la fertilización fosfatada depende del nivel de P disponible en suelo, pero también es afectada por factores del suelo, del cultivo y de manejo del fertilizante. Entre los factores del suelo, se destacan la textura, la temperatura, el contenido de materia orgánica y el pH; mientras que entre los del cultivo deben mencionarse los requerimientos y el nivel de rendimiento.

La dosis recomendada depende del nivel de P Bray, del rendimiento esperado, de la relación de precios grano/fertilizante y del criterio de recomendación del laboratorio y/o asesor. Respecto a este último aspecto, debe tenerse en cuenta que existen dos criterios de recomendación: el de suficiencia y el de reconstrucción y mantenimiento. El criterio de suficiencia pretende satisfacer los requerimientos del cultivo a implantar mientras que el de reconstrucción y mantenimiento también incluye aportes para mejorar el nivel de P disponible en el suelo.

La aplicación de los fertilizantes fosfatados debe hacerse a la siembra o antes de la siembra de manera tal que el P esté disponible para el cultivo desde la implantación. En ensayos realizados en cultivos de maíz bajo SD en el sudeste bonaerense durante la campaña 1997/98, la aplicación en bandas superó a la aplicación al voleo en suelos con bajo nivel de P disponible; mientras que con niveles de P disponible medios no se observaron diferencias entre las formas de aplicación. Entre las fuentes de P, los fosfatos diamónico y monoamónico tienen la ventaja sobre el superfosfato triple de presentar N en su composición, lo que mejoraría el efecto de arranque del fertilizante a partir de los efectos benéficos de la interacción amonio-fosfato.

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G I R A S O L

 

 

La respuesta del cultivo al agregado de fósforo es significativa cuando la disponibilidad en la capa superior del suelo, según el método de Bray y Kurtz nro. 1, es inferior a 10-12 ppm, lográndose incrementos medios de 400 kg/ha de grano con aplicaciones de 30 a40 kg de P205/ha. Como los fosfatos son captados por las plantas por mecanismos de difusión, proceso que se ve reducido con bajas temperaturas del suelo (situación que se presenta en sistemas de siembra directa o en fechas de siembra temprana), es conveniente el uso de aplicaciones fosfatadas aún en suelos con niveles edáficos de 17 ppm o superiores.

En condiciones de suelos con deficiencias de fósforo y pobres en materia orgánica, los mejores resultados de fertilización se logran combinando aplicaciones de fósforo en el momento de la siembra y refertilizaciones con nitrógeno durante el desarrollo vegetativo (Martín y Marangón, 1990) o total en el momento de la siembra.

Las fuentes más comunes para la corrección de deficiencias fosfatadas son el superfosfato triple (46% de P205) y el fosfato diamónico (18% de N y 46% de P205), aunque el uso de este último en dosis superiores a los 60 kg/ha requiere de la aplicación alejada al menos 2,5 cm de la línea de siembra, dado que la liberación de amoníaco por la hidrólisis del fertilizante produce efectos fitotóxicos sobre las semillas y plántulas del cultivo, afectando su producción. 

La textura de los suelos y sus contenidos de materia orgánica son datos importantes a considerar, al evaluar los potenciales efectos fitotóxicos de estas aplicaciones. En suelos con texturas arenosas, pobres en materia orgánica o en condiciones de sequía, las dosis de riesgo, para evitar estos daños, son significativamente menores. 

En la región semiárida pampeana, se observa que al aumentar los contenidos de P extractable de los suelos, en ausencia de otras limitaciones para la producción de los cultivos, los rendimientos de girasol aumentan (Figura).

 

Figura: Producción de grano de girasol en 19 lotes de producción en el este de la región de la pampa arenosa según niveles de P extractable (0 a20 cm).

 

 

 

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R e s p u e s t a . a l . A g r e g a d o . d e . A z u f r e (S)

 

S O J A

 

 

Aun cuando se han reportado respuestas positivas al agregado de S en Soja a lo largo de toda la región pampeana, la frecuencia de respuesta varía zonalmente. El centro sur de Santa Fe es un área donde la deficiencia de S se ha manifestado de manera generalizada. Ferraris (2004) explicó la respuesta a S a partir del contenido de Materia orgánica (MO) del suelo ajustado por textura y la disponibilidad de Sulfatos (0-60 cm). Sin embargo, estas relaciones demostraron escaso valor predictivo en experimentos posteriores. Los análisis de planta podrían prestar utilidad, pero requieren de una estricta estandarización que haría poco práctica su utilización en un cultivo que ocupa una superficie de cultivo tan grande (Ferraris, 2004). En ausencia de un método de diagnóstico debidamente ajustado, se puede presentar un sistema de considerando la MO del suelo, los años de agricultura y las expectativas de rendimiento del cultivo.

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T R I G O




La dinámica de S en el sistema suelo-planta es similar a la del N, siendo la mineralización neta a partir de la materia orgánica y los residuos, la principal fuente de S para el cultivo en suelos no fertilizados. Por lo tanto, las deficiencias de S se observan en suelos arenosos con bajo contenido de materia orgánica, y en suelos con disminuciones importantes de materia orgánica resultado de una agricultura continua altamente extractiva, generalmente con abastecimiento adecuado de N y P. Bajo estas condiciones se han observado respuestas a la aplicación de S en trigo en el oeste de Buenos Aires. El diagnóstico para la fertilización azufrada está siendo evaluado en numerosas investigaciones actualmente en curso. Los niveles de S-sulfatos en suelo en pre-siembra pueden ser utilizados en forma orientativa con umbrales críticos del orden de 10-12 mg/kg S-SO42-. La evaluación de formas orgánicas lábiles del S del suelo y la concentración de S en planta son elementos de diagnóstico actualmente bajo estudio.

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M A I Z

 

En los últimos años se han observado respuestas a la fertilización azufrada en numerosos cultivos (maíz, soja, trigo, canola, alfalfa, pasturas) en la región pampeana, principalmente en el oeste de Buenos Aires-este de La Pampa y en la zona centro-sur de Santa Fe y norte de Buenos Aires. En la zona Oeste, las respuestas a S se relacionan con el bajo nivel de materia orgánica del suelo (<2-2.5%) y disponibilidad de S, y los altos rendimientos que se han obtenido en los últimos años (Díaz Zorita, 1998; Ventimiglia et al.,1998). En la zona Norte, las respuestas se observan en suelos degradados, con muchos años de agricultura continua (especialmente soja), y con cultivos de alta producción con fertilización nitrogenada y fosfatada (Martínez y Cordone, 1998).

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G I R A S O L

 

Las fertilizaciones con fuentes azufradas (sulfato de amonio, sulfonitrato de amonio, etc.) están teniendo una creciente difusión en cultivos de cosecha y pasturas en la Pampa Húmeda. Las experiencias de fertilización de cultivos de girasol con fuentes azufradas son menos frecuentes que las observadas en otros cultivos y presentan resultados variables. No obstante, en ambientes de menor productividad tales como los evaluados en la región de la planicie arenosa o la planicie con tosca en el este y en el norte de La Pampa, la aplicación de azufre no contribuiría significativamente con el logro de cultivos de alto rendimiento. Resultados preliminares en el oeste bonaerense muestran que el reemplazo de la urea por fuentes de nitrógeno con azufre, tales como el sulfato de amonio, podría ser una posibilidad para atenuar los efectos negativos de excesos nitrogenados sobre la producción de grano en condiciones de abundantes precipitaciones (Grosso y Díaz-Zorita, inédito). 

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R e s p u e s t a . a l . A g r e g a d o . d e . B o r o (B)

 

 

G I R A S O L

 

Las deficiencias se manifiestan al emerger las plántulas (como fallas en el desarrollo y la expansión de los cotiledones), al aparecer las hojas (se muestran pequeñas y deformadas, con manchas pardo-rojizas) y durante el desarrollo del cultivo (a través de la rotura del tallo y la caída de los capítulos, con un mal llenado de los capítulos, adelantamiento de la madurez, etc.). El sistema radical de las plantas también se ve afectado, ya que la elongación de las raíces se detiene en condiciones de deficiencia severa de este elemento nutritivo. 

Las deficiencias de boro dependen no sólo de la disponibilidad de este elemento en el suelo, sino también de la ocurrencia de situaciones extremas de temperatura y de deficiencias hídricas que alteran su normal provisión a las plantas. Las altas temperaturas y las sequías regulan la provisión de boro e intensifican los riesgos de aparición de su carencia.

La frecuencia de suelos con deficiencias en boro en la región de la pampa arenosa, dada la ocurrencia de suelos de texturas gruesas y con bajos contenidos de materia orgánica, es creciente en relación con el logro de cultivos de alta producción. En esta región se observaron aumentos de rendimientos en grano y aceite de hasta el 20 % con aplicaciones foliares de B (200 a 600 g/ha) en estadios V8-V10 de cultivos bajo adecuado manejo de la oferta de agua, nitrógeno y fósforo.

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